La gente emocionalmente inmadura, en cambio, suele enorgullecerse de su falta de tacto y empatía. Racionalizan sus respuestas impulsivas e insensibles con excusas como: «Simplemente digo lo que pienso» o «Soy como soy, y eso no lo puedo cambiar». Si se intenta hacerles ver que no decir todo lo que se piensa es señal de sensatez, o que nadie puede madurar sin cambiar su forma de ser, probablemente repliquen airados o nos tachen de ridículos.
📖 Extracto del libro: "HIJOS ADULTOS de padres emocionalmente INMADUROS".
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